TENGO LA PIEL ATÓPICA, ¿QUÉ PUEDO HACER?

La atopia es una enfermedad crónica hereditaria asociada a asma y alergias. A nivel cutáneo altera la barrera protectora y se manifiesta en sequedad, picor y propensión a la irritación, en especial en zonas corporales con pliegues. Incluso se pueden llegar a originar brotes muy virulentos que provocan lesiones cutáneas. La piel atópica es más frecuente en bebés y niños, pero también se puede prolongar hasta la adolescencia y, a veces, incluso hasta la edad adulta.

La atopia no tiene cura, pero sus manifestaciones cutáneas mejoran de forma espectacular con un tratamiento cosmético adecuado.

Es muy importante utilizar formulaciones ricas en mantecas y aceites vegetales y que no contengan ingredientes que podrían ser irritantes, como perfumes, conservantes, sulfatos o alcohol etílico.

Desde Lilà os proponemos una rutina dedicada a cuidar la piel atópica. El baño/ducha debe realizarse con agua templada y utilizando el gel de baño cremoso, que contiene aceites vegetales que suavizan la piel. Una vez limpia, la piel se tiene que secar dando toques suaves con una toalla, evitando rozaduras. Después del baño la piel debe hidratarse con la crema nutritiva y, en las zonas más secas, se puede reforzar el tratamiento con el bálsamo reparador, con elevado contenido en aceites que refuerzan la barrera cutánea. También es conveniente utilizar el champú y el desodorante sin perfume, que debido a su suavidad evitarán cualquier irritación.

¡Encontrarás todos estos productos en la línea sin perfume!

 

 

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