De pan hay infinidad de tipos. De forma muy resumida los podemos diferenciar en industrial y artesanal.
El primero es un pan estándar fabricado en cantidades enormes y de aspecto siempre parecido. Además de harina, agua y levadura puede que lleve algún que otro aditivo que prolongará unas horas su esponjosidad.
El segundo es un pan fabricado en pequeñas cantidades y que necesita tiempos de elaboración más largos. Resulta lógico que sea algo más caro y que reivindique sus méritos utilizando, si procede, expresiones como “cocido en horno de leña” o “con harina ecológica”. Pero a todos nos extrañaría mucho que se denominase como “pan sin tóxicos”. ¡No nos pasemos! La razón es evidente, sea industrial o artesanal, no puede contener tóxicos. Y aquello que no puede contener no sirve como reclamo de venta.
Ambos panes son comestibles y saludables. Incluso puede ser que el pan industrial esté sometido a controles de calidad más estrictos … este ya sería otro tema y es un jardín en el que no vamos a entrar. En definitiva, escoger un pan u otro solo depende de nuestras preferencias de consumo.
De cosméticos hay infinidad de tipos. De forma muy resumida los podemos diferenciar en convencionales y naturales.
Los primeros suelen fabricarse en cantidades enormes y utilizan gran variedad de ingredientes, algunos de ellos de origen petroquímico, que aseguran unas texturas suaves y unos perfumes extraordinarios.
Los segundos están elaborados básicamente con ingredientes naturales y ello conlleva ciertos retos de formulación. Resulta lógico que puedan ser algo más caros y que reivindiquen sus méritos utilizando, si procede, expresiones como “cosmética natural certificada” o haciendo notar su contenido ecológico. Pero nadie se extraña de que algunos cosméticos naturales se autodefinan como “cosmética sin tóxicos”. Por exclusión nos están sugiriendo que los cosméticos convencionales pueden contener tóxicos …
… ¡Qué malos son! ¿Tan poco saben? ¿Nos quieren intoxicar?
Os vamos a tranquilizar. Tanto los cosméticos convencionales como los naturales son seguros y no contienen tóxicos. Lo mismo que pasa con el pan. Es decir, no hace falta que tiréis a la basura ni vuestro desodorante ni vuestro pan de molde comprados a buen precio en el supermercado. Pero algunas marcas de cosmética natural utilizan el término “sin tóxicos”, engañoso y contrario a la normativa cosmética, como motivo de venta. Con ello transmiten el falso mensaje que el resto de productos son peligrosos y que solo el suyo es adecuado. ¡Directo a la cesta de compra!
¿Tan poco confían estas marcas de cosmética natural (o supuestamente natural) en su producto, que necesitan utilizar el miedo a los otros para potenciar sus ventas?
En Lilà Cosmètics sabemos que los cosméticos son seguros. Además, creemos que la cosmética natural bien hecha está sobrada de virtudes. Podemos defenderla perfectamente sin desprestigiar a la cosmética convencional ni atemorizar respecto a su seguridad.